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El oficio más difícil... ser padres

“El mundo que dejaremos a nuestros hijos dependerá de los hijos que dejaremos a nuestro mundo”

Federico Mayor Zaragoza.

 

Michael Jordan ha sido, probablemente, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. A este jugador de los Chicago Bulls se le conocía como “el águila de la cancha” porque, literalmente, volaba al ir a encestar. El trece de enero de 1999, en el United Center, y entre lágrimas de emoción, Jordan, sorprendió a la opinión pública al comunicar su intención de retirarse del deporte profesional. 

Esa decisión, que llegaba mucho antes de lo esperado, provocó sorpresa y perplejidad. Tuve ocasión de escuchar la conferencia de prensa en la que el deportista transmitía el comunicado. Los periodistas querían saber la razón de su abandono y le interrogaban también sobre su futuro. Michael Jordan contestó con una tranquilidad asombrosa y utilizó para hacerlo una frase contundente: “A partir de ahora voy a ejercer el oficio más difícil: voy a ser padre”. Su respuesta me impresionó por acertada y oportuna. Ningún oficio es más difícil que el de la paternidad. “Es más fácil gobernar una nación que a un hijo” dice un proverbio chino, al que yo califico de veraz. Pero ninguna actividad reporta más satisfacciones y beneficios que ejercer adecuadamente ese papel.

 Soy padre desde hace un par de décadas y eso me permite ratificar la confesión de una sufrida madre, quien decía: “Hace muchos años tenía diez métodos de educación y ningún hijo; hoy tengo diez hijos y ningún método de educación”

En mi humilde experiencia he podido comprobar que no existen métodos de educación, lo que hay son principios para educar. Los métodos cambian, pero los principios permanecen inalterables. Los métodos deben adaptarse a los tiempos; los principios, por el contrario, deben perpetuarse. No me siento autorizado para decir qué debemos hacer con el fin de educar bien a un hijo, pero si me atrevo a compartir lo que nunca deberíamos hacer. He dado en llamarlo:

 

Cuando mis hijos ya no importan / rebeldía es el  resultado.

 

Errores frecuentes al enseñar a vivir a nuestros hijos:

1. Enseña a tu hijo con palabras, pero nunca con tu ejemplo.

       La escalera de la educación consta de cuatro peldaños:

  • DAR EJEMPLO (menos palabras más verdad de vida)
  • ENSEÑAR  (con la vida misma)
  • EXHORTAR (dar aliento continuo)
  • INTERES CONSTANTE (nuestros hijos no son gasto, son inversión)

“Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Proverbios 29:17. Es un consejo que nos da la Biblia. Me gusta especialmente como figura en la versión en lenguaje actual de Sociedades Bíblicas Unidas: “Corrige a tu hijo y vivirás tranquilo y satisfecho.” Proverbios 29:17 (Biblia en lenguaje actual SBU).

 Podría parafrasear y decir: “Valoriza a tu hijo y tu vida será de satisfacción y paz”. Prov. 29:17

 “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” Karl Menninger

 

2.Aplica la corrección impulsado por la ira; nunca la apliques con serenidad

Por supuesto que ninguno de nosotros desea criar un hijo rebelde, por eso no debemos olvidar la gran importancia de no gritar ni perder los estribos. A veces es difícil no hacerlo. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida.

Muchos padres, llevados por la ira del momento, hieren el corazón de los hijos con palabras semejantes a éstas: "Tú no sirves para nada." "Maldita la hora en que te engendré." "Tú eres la vergüenza de la familia." Después, cuando uno está en calma, reflexiona y se arrepiente. Pero ya es tarde. Las palabras ya fueron dichas y el corazón del hijo ya fue herido.

Cualquiera puede enfadarse, es muy fácil. Pero hacerlo con la persona adecuada, con la intensidad óptima, en el momento oportuno, por la causa justa, y de la manera correcta, eso ya no es tan fácil.

Se me ocurren algunos consejos prácticos que resumen lo que hasta ahora he mencionado:

  • Haga saber a su hijo que el es lo más importante para usted. 
  • Enséñele a su hijo que el necesita ser guiado aún a pesar de su edad .
  • En la adolescencia el castigo físico ya no es funcional y si se aplica en la niñez debe ser en amor.
  • Cuando necesita dar corrección sea consecuente con su decisión.
  • Al disciplinar, explique a su hijo por qué lo hace.
  • Después de disciplinarlo, dedique siempre un tiempo a la reconciliación y perdón de su hijo.
  • Reconozca sus errores. Nadie es perfecto, los padres tampoco.

 Nuestros hijos son tesoros que Dios ha entregado en manos de los padres y que merecen todo el amor, respeto y cariño.

“No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo” Proverbios 13:24 (NVI)

 

Como reflexión final les comparto 12 reglas para crear un hijo delincuente:

  1. Comience en la infancia dándole al niño todo lo que desee. De este modo crecerá con la idea de que el mundo está en deuda con él.
  2. Cuando aprenda palabras feas, celébrelo con risas. Esto le hará pensar que es ingenioso. También esto le alentará a aprender frases “más ingeniosas” que más tarde será su forma natural de hablar.
  3. Nunca le dé al niño instrucción espiritual alguna. Espere a que él tenga 21 años y entonces déjele que decida por sí mismo.
  4. Evite el uso de expresiones como “Eso no debes hacerlo” ó “Eso es incorrecto”. Puede desarrollar un complejo de culpabilidad. Nunca le recrimine lo que haga, eso le preparará para que más tarde, cuando sea arrestado por robar un automóvil, crea que la sociedad está en su contra y que se le persigue.
  5. Recoja todo lo que él deje por allí tirado: libros, zapatos, ropas… Hágale todas las cosas de modo que él se acostumbre a echar toda la responsabilidad sobre otros.
  6. Déjele que lea cualquier material impreso sobre el cuál ponga sus manos. No limite ni controle su acceso a Internet. Preocúpese de que los utensilios de la mesa estén bien esterilizados, pero deje que su mente se deleite en la basura.
  7. Mantenga frecuentes disputas con su pareja en presencia de sus hijos. De este modo no se verán tan afectados cuando más tarde el hogar se deshaga.
  8. Dele al niño todo el dinero que desee gastar. No le permita ganarlo por si mismo. ¿Por qué habrían de resultarle tan duras las cosas como lo fueron para usted?
  9. Satisfaga todos sus deseos en cuanto a comida, bebida, caprichos y comodidad. La negación de esos deseos podría conducirle a una frustración dañina.
  10. Póngase de parte de él contra los vecinos, maestros, profesores de escuela dominical, pastores y policías. Todos están prejuiciados en contra de su hijo.
  11. Cuando él se meta en verdaderos problemas, discúlpese diciendo: “no tiene experiencia de la vida” de es manera nunca será responsable de sus acciones.
  12. Prepárese para una vida de dolor y pena. La va a tener con seguridad, su hijo va camino a la muerte.

Reflexionemos con detenimiento, revisemos nuestra conducta como padres y hagamos los cambios que se necesitan para que nuestros hijos reciban de nosotros la instrucción, la guía y el ejemplo que los conduzcan a una vida de bien.

Lic. Maynor Salguero

Ministerio Llamados a Servir
Unidad Formativa para Padres IEAL

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